domingo, 23 de junio de 2013

El juicio de los babilonios


En la pantalla apareció un hombre bien parecido, vestido exquisitamente con un traje a la medida, de rostro sonriente, carismático. Caminó con paso erguido y la actitud de quien se sabe en control de una situación. Atronó un aluvión de aplausos y ovaciones que se reprodujo en miles de aparatos a la vez. La imagen se acercó hasta su rostro que cambió la sonrisa por un gesto serio, paternal. Con mirada firme habló.

-    Estos son los días del engaño. Los días en que debemos aferrarnos a nuestras convicciones y estar prestos a defender nuestra buena forma de vivir. De mantenernos unidos, de ser libres juntos, y estar seguros de que todo está y estará bien. Somos la sociedad más equitativa y justa que ha existido, y por vivir correctamente, se nos ha recompensado con todo lo que un buen hombre puede desear: casa, vestido, auto, dinero para estar tranquilo, en resumen, una vida próspera. Tan grande es la sabiduría de la vida, que nos ha colmado con claridad para ver el camino planeado para nosotros con señales  tan grandes, que un ciego las vería. Sin embargo, hay quienes aún se resisten a caminar la senda correcta con nosotros; aquellos que se empeñan en plantar semillas diferentes a las que plantamos juntos para aprovechar al máximo cada temporada. Somos nobles, somos pacientes y
somos muchos los que caminamos por el camino correcto. Esta noche juzgaremos y daremos oportunidad a aquellos que han escogido el camino del error, pero antes, vamos a un mensaje de nuestros patrocinadores. Sean positivos, tienen todo para ser felices. Regresamos.

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-    Estamos de regreso. No olviden que si tienen cupones de cualquiera de nuestros anunciantes pueden abonarlos para la rehabilitación de estos pobres desgraciados. Parte del costo de la llamada se destina a programas de rehabilitación de esta naturaleza. Un pequeño donativo para una gran acción.


Tras el presentador se abrió una cortina y apareció una mujer pequeña de edad difícil de calcular. La flanqueaban dos edecanes altas, esbeltas y sobradamente bellas. Sonrientes, como si no conocieran otra cosa que la felicidad. En la cara de la chica se veía cierto orgullo y el nerviosismo fiero de quien tiene el carácter encallecido por el constante roce con los prejuicios. Sus ropas, aunque femeninas y con un visible estilo propio, estaban arrugadas en algunas partes, al detalle, se notaba que hacía falta lavarlas. El presentador le hizo seña de acercarse como si la conociera de toda la vida mientras, en su oído, un apuntador le indicaba la información acerca de la chica.


-    Aquí viene nuestro primer caso. Melina. 36 años, sin seguro médico, soltera, sin hijos, sin trabajo y sin coche. ¿Por qué Melina?
-    Sí tengo trabajo.
-    ¿Perdón?
-    Que sí tengo trabajo.
-    Ah… sí tienes un trabajo. ¿Alguien te paga mes con mes y deposita en una cuenta tu salario? ¿Quién es tu jefe ¿En qué corporativo trabajas?
-    Las respuestas son: no, nadie y en ninguno.
-    ¿No acabas de decir que tienes trabajo? ¿En qué trabajas entonces?
-    Soy pintora. Pinto cuadros y los vendo. También doy clases de pintura los fines de semana.
-    Ah… una artista. ¿Y cuánto ganas pintando Melina?
-    Lo suficiente para vivir.
-    Lo suficiente para vivir… ¿Para vivir cómo Melina? ¿Egoístamente sólo para ti porque tienes un hobby que consume mucho tiempo? ¿Sin seguro médico Melina? ¿Qué pasará el día que te enfermes? ¿A quién echarás la carga de ver por ti?
-    A nadie. Puedo arreglármelas. He vivido 36 años así y puedo seguir haciéndolo. Y la pintura no es un hobby, es mi vida. No sé y no puedo hacer nada más. No soy buena en los trabajos manuales y me cuesta trabajo interactuar con la gente. Pintando soy feliz.
-    ¿Así eres feliz? ¿Sin hijos que den alegría a tu vida?
-    Sí. Así soy feliz. Elegí no tener hijos porque creo que son para quien está dispuesto a dejar ir años de sus vidas en ellos.
-    ¿Estás diciendo que tener hijos es una pérdida de tiempo?
-    Digo que consumen mucho tiempo y la pintura requiere mucho tiempo también. La pintura llegó temprano, el sentido maternal nunca lo hizo. No me interesa tener hijos.
-    Si tuvieras un trabajo podrías pagar una niñera para cuidar a tus hijos mientras trabajas.
-    Ser madre para no cuidar tu misma a tus hijos es una estupidez.
-    ¿Estás consciente que al rechazar tener un trabajo minas la vida del resto?
-    No veo cómo pueda afectarles. Y ya dije que sí tengo trabajo.
-    Es simple, te explicaré. No ocupas el lugar que te corresponde en nuestra sociedad, podrías usar tu talento para hacer anuncios por ejemplo, así, además de hacer lo que te gusta, ayudarías a que otros hagan mejor su trabajo. Alguien vendería más y por ende podría contratar a más personas que ganarían dinero y así sucesivamente.
-    Pintar es algo mecánico. Yo no embarro pintura, pinto ideas, atmósferas, lo que me viene de dentro. Salir a la calle y encontrarme de golpe con composiciones, combinaciones de color o rostros expresivos y volver a mi taller a pintarlos me hace totalmente feliz, nací para pintar y agradezco el haberlo visto desde pequeña.
-    Podrías hacerlo de 8 a 5 y te ahorrarías tener que pensar porque te indicarían qué hay que hacer y ganarías más dinero. ¿No te gustaría tener un coche?
-    No lo necesito.
-    ¿Pero te gustaría tener un coche?
-    No. Puedo ir a donde quiera de otra forma. No me interesa.
-    ¿No te interesa? ¿A quién no le interesa tener un coche?
-    No necesito un coche.
-    Sí lo necesitas, pero te resistes a verlo. Pero ¿sabes qué? ¿Sabes lo afortunada que eres? ¿Lo inmensamente afortunada que eres? ¿Sabes por qué? Porque estamos aquí para ayudarte. Hasta ahora, con la buena voluntad de la gente y la buena voluntad de nuestros patrocinadores, tu caso ha recaudado lo suficiente para un buen programa de rehabilitación integrado por módulos de mejora de imagen personal, expresión oral para hablar frente a grupos, finanzas personales, redacción corporativa, hojas de cálculo, administración y paquetería digital de diseño gráfico para que explotes al máximo tu talento. Aprovéchalo. Es la oportunidad de tu vida.
-    Tomé la oportunidad de mi vida cuando empecé a pintar.
-    Se nos agotó el tiempo planeado para tu caso. En el camerino te dirán qué tienes que firmar para reclamar tu programa. Vamos a mensajes de nuestros patrocinadores. Sean positivos, tienen todo para ser felices. Regresamos.


El verdadero éxito se celebra entre amigos. Whisky Pegaso, comparte tu fortuna con quienes te admiran. 


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-    Recuerden que pueden donar más de una vez, a partir de la tercera recibirán vía electrónica un cupón de descuento de cualquiera de nuestros patrocinadores. Ahora veamos… ¿Por dónde recomenzamos después del triste caso que acabamos de ver? Le deseo a esa chica que encuentre el éxito y por fin sea realmente feliz.

¿Recuerdan cuando salieron de la universidad con ilusiones en la bolsa? Luego vino el primer trabajo y luego de un tiempo un ascenso, una mejor oficina, un mejor escritorio, un mejor coche y un mejor sueldo. Pusieron un pie en el camino del éxito y lo caminaron con determinación. Compitieron con gente tan buena como ustedes y al final triunfaron. Bien, pues por extraño que parezca, hay gente que no intenta llegar hasta allá. Se queda en algún punto medio del gratificante camino profesional. Quizás es falta de capacidad, quizás falta de fortaleza, de cualquier forma, todos tenemos el potencial de ser mejores, y si podemos serlo, debemos hacer lo posible por desarrollarlo por completo. Les presento a Germán, de cuarenta y tres años, coordinador administrativo en un almacén internacional. Puntual, honesto, padre de un niño de doce años y casado. Sus jefes dicen que es muy capaz e inteligente, sin embargo, sólo ha tenido un ascenso en toda su carrera. Lleva dieciséis años en el mismo puesto trabajando medio tiempo. De haber vencido el miedo al éxito, probablemente sería gerente regional o representante de algunas de las filiales internacionales de estos prestigiosos almacenes. Esas son las palabras de los empleadores. Veamos cómo podemos ayudarlo. Démosle un aplauso a Germán.
Las edecanes felices encaminaron la figura rechoncha y bonachona de Germán. Avanzó por la plataforma cubriéndose con una mano los destellos de los reflectores. Sus lentes de armazón anticuado a juego con su bigote tupido, aunque bien recortado, y su traje café, le daban un aire anacrónico.
-    Y bien Germán. Dieciséis años en el mismo puesto. ¿Es mucho tiempo no?
-    Buenas noches señor. Sí. Aunque dieciséis años en cualquier lugar es mucho tiempo.
-    Pero dime Germán. ¿Dieciséis años en un trabajo de medio tiempo? ¿Cuántos años tienes?
-    Usted ya lo dijo señor.
-    Dímelo para quienes no escucharon. ¿Cuántos años tienes?
-    Cuarenta y tres.
-    ¿Cuarenta y tres y con el puesto que corresponde a alguien de veinticinco?
-    Quizá señor. Alguien de menos o menos edad también podría hacerlo.
-    ¿Y nunca has pensado que podrías tener un mejor puesto y un mejor sueldo? Obviamente señor. Lo pensé hace mucho tiempo.
-    ¡Oh vaya! Eso sí es una sorpresa. ¿Y qué pasó entonces?
-    No era eso lo que quería.
-    O sea que ¿No quisiste más dinero y un puesto más alto? Un puesto donde pudieras mandar.
-    Entiendo que el dinero es importante, por eso tengo este trabajo. Con mi pequeño sueldo cubro la mayoría de los gastos indispensables y alcanza para algo más. Vivimos bien. Respecto a mandar a más gente yo nunca entré a un trabajo para mandar a nadie. Creo que si alguien está en un trabajo porque le gusta mandar a las personas debería estar en la política o dedicarse a ser millonario. Yo trabajo porque el dinero es necesario y cuando descubrí que con medio tiempo bastaba no dudé en quedarme así.
-    ¿Qué haces el resto del tiempo?
-    Mi familia y yo tenemos un proyecto en común que nos alimenta como personas.
-    ¿Y qué es eso tan importante para no tener un trabajo full time que te permitiría tener en mejores condiciones a tu familia?
-    Un comedor para niños pobres. Consume mucho tiempo y es una gran responsabilidad porque entendemos que muchos de esos chicos no comerían de no ser por nosotros. Hay que conseguir donativos, comprar alimentos, prepararlos, pagar cuentas… si tuviera un trabajo de tiempo completo no podría hacerlo. Si me pregunta qué es más importante, si un mejor puesto o alimentar a quienes lo necesitan, diré que lo último.
-    ¿Y tu familia? Tu esposa no tiene maquillaje ni va al salón de belleza porque no hay cómo.
-    Se equivoca. Ella comparte los mismos valores.
-    ¿Cómo puedes llamar valor a la mediocridad laboral?
-    Hablo de los valores de pensamiento para hacer lo que hacemos.
-    Según la información, además consumes muy pocas cosas procesadas y promueves el consumo de productos de pequeños productores que no le dan trabajo a nadie más que a ellos mismos.
-    Sí. Todos los productos procesados contienen un montón de cosas que no nos hacen bien. No lo digo yo, ahí está la información, sólo es cuestión de buscarla porque ellos no nos la van a decir nunca. Tampoco gastamos mucho en ropa, mi esposa es muy hábil con la máquina de coser, le gusta hacerse su ropa y usted no notaría la diferencia entre una prenda hecha por ella y una comprada en alguna tienda. La mayoría cree que es difícil hacer las cosas por sí mismo, la realidad es que no, pero es más cómodo que las hagan por nosotros, tanto que no dudamos en pagar por ello.
-    ¿Sabes qué le pasaría a las empresas si hubiera suficientes locos como tú?
-    No señor.
-    Se vendría abajo nuestra economía y todos sufriríamos.
-    No soy economista. ¿Usted sí?
-    Germán, el tiempo para exponer tu caso se terminó, pero me dicen que tu labor ha conmovido especialmente a uno de nuestros patrocinadores. Si realizas exitosamente tu rehabilitación laboral, el patrocinador donará dulces durante todo el año a tu comedor. El monto recaudado para tu caso incluye coaching motivacional para empleados de alto rendimiento, un seminario en liderazgo, apoyo psicológico para recuperar la motivación por vivir, apoyo psicológico para perder el miedo al éxito, una maestría enfocada a la gestión y obtención de resultados y sesiones de consultoría para manejo de equipos de trabajo. Enhorabuena Germán, espero verte pronto convertido en un hombre de éxito.

Vamos con un mensaje de nuestros patrocinadores. Sean positivos, tienen todo para ser felices. Regresamos.


Estás acostumbrado a tener lo que quieres. A estar en control. A elegir antes que ser elegido. Por eso ten siempre a la mano Golden Key, condones para quienes saben manejar la situación. 


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-    Volvemos con el último caso. Ahora veremos a Tomás. Tiene treinta y ocho años y era dueño de una carrera hecha y derecha como relacionista público. Gozaba de cierto prestigio en su círculo y de un sueldo que muchos quisieran, hasta que renunció.
Entro al escenario un hombre de buena pinta, agradable a la vista y desenvoltura natural sobre el escenario. Playera negra, jeans y tenis.
-    Y bien Tomás. ¿Cómo estás? Gracias por venir.
-    En realidad no tuve opción, no hay escape del juicio de la gente. Estoy bien, muy bien.
-    ¿Muy bien? ¿Tan bien como antes?
-    Mejor.
-    ¡Ah! “Mejor”. Antes de que nos digas cómo es que estás mejor, cuéntanos. Dinos tus razones para renunciar de un momento a otro a tu carrera profesional.
-    No estaba a gusto con mi yo profesional.
-    Esa no es una razón Tomás. Dame una razón real, como que cambiaste por algo que te haría ganar más. Tenías un trabajo magnífico, con sueldo de seis cifras al año y lo dejaste porque no te gustaba. ¿Qué pasó con tu vocación entonces? ¿Desapareció de un día a otro?
-    Justamente lo contrario. Apareció. O más bien, fue revelándose. Algo similar a los descubrimientos arqueológicos que emergen con la erosión natural.
-    ¿Cómo no iba a ser tu vocación si fuiste tan exitoso en tu campo?
-    La gente tiene la costumbre de confundir vocación con trabajo. Hoy en día ya no hay lugar para la vocación, por más que lo ladren las empresas y las industrias, por más que te prometan que hallarás un trabajo en donde podrás ejercerla. Yo encontré eso, un trabajo que podía hacer bien porque no me cuesta trabajo hablar con la gente, pero mi vocación era otra. Me pregunté si quería pasar la vida sólo cumpliendo con un trabajo y la respuesta fue no.
-    Pero era un gran empleo.
-    Conozco varias vacantes similares. Puedo enviarte algunas si tanto te interesan.
-    ¿Te detuviste a pensarlo en algún momento?
-    Claro. Después de todo era lo único que conocía, pero ¿sabes?, todo el tiempo escuchaba las quejas de algunos compañeros. Hartos entre semana, ebrios los días de descanso, infelices porque les falta algo y siempre diciendo que quieren hacer otra cosa. Los vi envejecer con la misma cantaleta. Decidí que eso no me pasaría.
-    Y ahora no tienes nada de lo que tenías. ¿No te parece poco inteligente?
-    Depende qué quieras o qué busques. En mi caso he dejado claro que no quería ese trabajo. No era lo que yo buscaba.
-    Otra vez la vocación…
-    Creo que eso de la vocación viene desde casa. Tenía un amigo que quería ser cantante, su voz no era particularmente buena, menos única, pero sé que su vocación era cantar. Cuando llegó el momento de elegir carrera su padre le dijo que terminaría en un bar como vocalista de alguna banda por unos centavos, le dio miedo y estudió otra cosa.
-    ¿Y qué es de él ahora?
-    Es director de mercadotecnia.
-    Le fue muy bien.
-    Eso parece. Yo sé que habría sido feliz cantando en un bar, esa era su vocación. Cantar es una vocación. No sé si alguien pueda decir “mi vocación es director de mercadotecnia”.
-    Tú fracasaste. Él no.
-    Puede ser. Aunque sé de carne propia que a veces es mejor perder. En el caso de mi amigo sé que aún añora el micrófono y los aplausos. No lo culpo por acobardarse al momento de tomar la decisión de qué haría con su vida. Uno no tiene idea de nada y la palabra de los padres pesan como la lápida de un muerto.
-    ¿Estás diciendo que haber empujado a su hijo al éxito es un error del que hay que culpar a los padres?
-    No. Lo que digo es que nuestros padres no están preparados para darnos una orientación adecuada. Lo único que ellos conocen es el trabajo para mantener una casa, y encima, sólo conocen el medio en el que trabajan. Por eso me parece natural que un contador exitoso quiera que su hijo sea contador también, porque piensan que sus hijos correrán la misma buena suerte que tuvieron ellos. También están las profesiones, conste que dije profesiones, no vocaciones, que por alguna razón la gente cree que garantizan el éxito, como la de médico o arquitecto. Si tu padre es contador y tú no quieres ser contador, lo más probable es que salte a la mesa alguna de esas sugerencias profesionales. Así que no, no se puede culpar a los padres por ser ignorantes en ese campo. Para un padre arquitecto el ambiente de los maquillistas profesionales debe parecerle tan lejano como Saturno, cuando en realidad, se puede vivir bien de ello si hay vocación de por medio. Es natural que nos envíen a donde ellos consideran que estaremos seguros. Nadie quiere enviar a su hijo a Saturno. Pero después, tomar el camino adecuado depende de nosotros.
-    Claro… a Saturno… Tomás, me dicen que en su momento trataste de convencer a tus amigos de que dejaran sus empleos y vivieran en estado de incertidumbre y caos. Como tú más o menos. ¿Es verdad?
-    Sólo a los que se quejaban de lo infelices que eran. Pero no pasó nada con ninguno, todos están lo suficientemente cómodos como para soportar un trabajo que es sólo eso, un trabajo. Me he dado cuenta de que quien se halla a sí mismo no necesita que nadie lo convenza, él solo toma su rumbo. Hay quienes están de verdad bien en lo que hacen. Me da mucho gusto por ellos.
-    ¿Qué mejor rumbo que el camino que hemos planeado para todos?
-    Que no están pensados para que la gente alcance lo que quiere.
-    ¡Ja! Permite que me ría Tomás. ¿Sabes las facilidades que existen hoy en día para que la gente alcance sus sueños? ¡De hecho buscamos soñadores! Hemos creado estructuras para que logren sus sueños, basta pedir un crédito a un banco y cumplir con los requisitos que todo sueño debe cumplir, como ser rentable por ejemplo. Si no ¿De qué sirve?
-    ¿Desde cuándo la gente cumple sus sueños poniendo un negocio? No buscan soñadores, sino productores. De un tiempo para acá resulta que uno sólo puede alcanzar sus sueños con un préstamo bancario, ganándose la lotería, o ganándose una parte del sueño mediante un concurso en el que te premien con el coche o el refrigerador de tus sueños, o con la vejez de tus sueños si dejas que la mejor afore administre tu dinero para el retiro.
-    ¡Tonterías! También se te acusa de no ahorrar.
-    Por supuesto que ahorro.
-    Pero no como es correcto. No tienes tus ahorros en un banco. ¿Sabes que el ahorro es fundamental para el desarrollo de una sociedad?
-    No sé por qué le llaman ahorro cuando en realidad más bien es un préstamo para el banco. Quizás en un principio, muy en principio, se trataba de que el banco guardara nuestro dinero, pero ahora ellos toman nuestro dinero y lo usan para hacer inversiones millonarias con dividendos millonarios. Eso no es guardar.
-    Se te pagan intereses por guardar tu dinero.
-    ¿Proporcionales a sus ganancias?
-    Intereses igual.
-    Se me pagan intereses y se me cobran comisiones. Sin contar con otras cosas. Supongamos que nuestra moneda son canicas. Yo tengo cien mil canicas que quiero invertir y luego de preguntar en tres bancos la mejor oferta que encuentro es de 4% anual sobre una inversión fija. Eso significa que luego de un año me entregarán cuatro mil canicas más, pero, si consideramos la inflación, que el año pasado fue 3.57%. ¿Cómo quedan las cuentas? Prefiero ahorrar en mi casa y tener a disposición mi dinero.
-    Eso lastima nuestro sistema financiero.
-    Y mi economía.
-    ¿Por qué te empeñas en ser un mal ciudadano?
-    No me empeño en ser un mal ciudadano, sino un buen individuo.
-    ¡Idioteces! Dejaste todo, despreciaste el camino cuidadosamente planeado para que todos tengan éxito. Trabajar, competir, ascender, comprar el coche, casarse, ascender, tener hijos, comprar el segundo coche, seguir compitiendo, ganar más, y así sucesivamente hasta tener una vejez exitosa. ¿Y todo para qué? ¿Para seguir un “camino interno” en quién sabe dónde que te lleva a ninguna parte? ¿Porque piensas que hay algo más noble o trascendental para el ser humano? Eres una vergüenza. Un renegado, necio, que tiene lo que se merece: nada.
-    Miles allá afuera dicen con facilidad que lo único que necesitan es a ellos mismos. Yo sólo lo llevé a la práctica.
-    Eres un maldito insolente… Disculpen mi exaltación. No es fácil lidiar con cosas así. Vamos a un corte comercial, al regreso, el plan de rehabilitación para Tomás. Sean positivos, tienen todo para ser felices. Regresamos.


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-    Ha sido una noche interesante… Tomás, no sé si me apena o me alegra decirte esto, sucedió algo nunca visto. No conseguiste ni un centavo para tu programa de rehabilitación. Ni uno sólo.
-    Vaya, estoy abrumado.
-    Acabas de perder la gran oportunidad de integrarte a nosotros ¿y te burlas?
-    Dime algo, ¿Cuántos de los que han sido juzgados aquí antes que yo han tomado esa gran oportunidad?
-    Se nos acabó el tiempo. Gracias por acompañarnos esta noche. Mañana es inicio de semana. Sean positivos, tienen todo para ser felices.
 

2 comentarios:

  1. Excelente historia. Gran metáfora de la vida laboral. Te admiro mucho, quiero que lo sepas. Y de colega a colega, me da gusto y envidia saber que ya encontraste tu voz literaria. ¡Gracias por escribir!

    M.

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